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El cine, el deporte y la integración racial

Estados Unidos ha sido la primera potencia cinematográfica a lo largo de la historia. A través de sus películas se puede recorrer la trayectoria política y social de esta nación.

Tramas deportivas

El deporte ha representado siempre uno de los divertimentos más populares de los Estados Unidos y así lo ha recogido el cine en innumerables películas. La cultura del esfuerzo y la simbología que tienen los logros deportivos han servido como paradigmas perfectos de las aspiraciones de superación de todo el país. Entre algunas de las películas que mejor han retratado los anhelos norteamericanos a través del deporte destaca Titanes, una película que, además, trata magistralmente la integración racial. Titanes, dirigida en por Boaz Yakin, fue estrenada en el año 2000 y cuenta una historia real que se produjo en 1971 cuando dos institutos de Virginia, uno de blancos y otro de negros, tuvieron que unirse. Esta integración obligó a unificar también los equipos de fútbol americano de ambos centros. La integración racial y la superación deportiva vertebran una historia que protagoniza magistralmente el actor afroamericano Denzel Washington. La película, bien narrada, logra emocionar al espectador a través de dos luchas paralelas: la deportiva y la político-social.

Otro ejemplo basado en una historia real

Ivictus del director de cine Clin Eastwood, estrenada en 2009, también es un claro ejemplo de cómo el cine, el deporte y las connotaciones raciales se aúnan en una película, creando una obra maestra. La película narra los acontecimientos que sucedieron en Sudáfrica previamente a la celebración de la Copa Mundial de Rugby de 1995, poco después del desmantelamiento del régimen del apartheid. El presidente del país, Nelson Mandela, encarnado por Morgan Freeman, y el capitán del equipo nacional de rugby, Francois Pienaar, al que da vida Matt Damon, son los protagonistas de la cinta. Mandela, que salió de prisión en 1990, llegó a la presidencia de Sudáfrica pocos años después y se percató de que el deporte podría suponer un camino de unión e inspiración para un pueblo completamente dividido debido a la segregación racial. Con la ayuda del capitán del equipo nacional rubgy, Francois Pienaar, Mandela elaboró un plan con el objetivo de ganar la Copa Mundial de Rubgy que se celebraba en el 95 en el país. A través de deporte, el presidente Mandela deseaba ofrecer un objetivo común a todos los sudafricanos. Finalmente, en la película y en la historia real, el equipo sudafricano, los Springboks, lograron llegar hasta la final, en la que tuvieron que enfrentarse a los All Blacks, el mejor equipo del mundo. Inesperadamente, los Springboks ganaron aquel partido y la copa del mundo.

El deporte, que logra enardecer a los espectadores, ha sido utilizado curiosamente por muchos gobiernos y directores de cine para representar la exaltación nacional, convirtiendo a las películas con trama deportiva en una apuesta segura para lograr éxito entre el público.

Imagen de: Vancouver Sports Pictures 2010Similar Posts: